Verano con niños: 20 Propuestas para entretenerles sin televisión y sin consola.
Llega el verano y los colegios sueltan a los niños como los toros en los San Fermínes. Para no acabar embestidos por el aburrimiento, ni plantándolos delante de la tele, os reunimos 20 propuestas para todos los gustos y edades (sí, también para adolescentes).
Por que son muchas las horas y poca la costumbre de pasarla así, con los peques, hemos recopilado para 20 planes para hacer con tus hijos en estas vacaciones. Divertidas e instructivas. (Y las tenemos hasta para adolescentes)
Déjense de pesadillas: no hay imagen más amenazadora que la de un niño antes de las vacaciones. El peque se queda sin profes que le entretengan, y ahora se planta delante de nosotros, con un caudal infinito de energía, con la sonrisa de medio lado, como diciendo “puede ser duro entretenerme, pero como me aburra… vas a saber lo que es pasarlo mal, muy mal”.
Para divertir a un niño hay que meterse en su piel, hay que hacer el niño. El problema es que nosotros, con nuestros trajes y nuestros trabajos, hace ya mucho tiempo que no hacemos el niño. Sabemos qué es lo que está bien, y qué es lo que está mal, pero tenemos un millón de razones y hasta alguna excusa para no salirnos del trabajo-casa-descanso… ¡y menos en vacaciones!
Vamos haciéndonos cada vez mayores, y nuestro ritmo nos pide descansar, la tranquilidad… Pero, como dicen algunos, “ya descansaremos cuando nos jubilemos”. Ahora somos padres de niños a nuestro cargo, una peligrosa enfermedad que, como la adolescencia, se curará con el tiempo. ¡Ánimo! Este verano es único: no lo vamos a volver a vivir. Nunca va a volver a tener cinco años. Ni quince. Cuando ya empieces a acostumbrarte, el niño pega el estirón, se marcha con los amigos, y será él el que no quiera pasar tiempo con nosotros.
Por eso, aprovechemos ahora que tenemos un niño estar dispuestos a probar cosas nuevas, juegos increíbles, para convertirnos nosotros también en niño. Él quiere hacer un millón de cosas… bueno, pues vamos a dejar que nos guíe, vamos a vivir nosotros también un millón de cosas.
Aquí os dejamos algunas ideas para el verano. Educación, cultura y diversión para todos los públicos:
LOS CLÁSICOS, NUNCA FALLAN.
Piensa en tu infancia, en las cosas que entonces te gustaban. Hoy el mundo le ofrece a los niños un motón de cosas más, pero ellos siguen siendo los mismos, siguen deseando lo mismo: magia, imaginación y aventuras. Todo lo que lleve algo de eso, les encanta. Por eso, incluye en tu agenda de este verano el ver…
1. Payasos
2. Títeres
3. Ir al circo
4. Enséñale juegos a los que tu jugases cuando eras pequeño. Los niños llevan siglos haciendo de indios y vaqueros, de exploradores y espías, de princesas y reinas. El escondite, el pillo-pillo son cosas que nunca pasan de moda, aunque no utilicen chips ni imágenes en 3-D. Pero amigo, bueno es enseñarles, pero mejor aún jugar con ellos un ratito.
LA CULTURA NO TIENE POR QUÉ SER ABURRIDA
Solo hay que saber ponerla de forma que a los niños les apasione. Por ejemplo, la historia puede ser un tostón lleno de nombres y fechas, o un relato con batallas, héroes, anécdotas asombrosas, gente que sufre y se supera… Nuestras ciudades están llenas de estatuas y rincones, museos y monumentos llenos de historias fascinantes si nos las preparamos un poco. Podemos…
5. Organizar nosotros una visita cultural de este estilo (pero ¡ojo! El padre que lleve a su hijo a ver piedras y no le cuente entretanto cuentos interesantes –por ejemplo de planetas en los que están presente esos minerales, de cómo son extraídos…- si no lo hace, está condenado a un berrinche muy serio). La visita puede ser a un museo o a una ciudad.
6. También podemos encargar la ardua tarea de hacer divertido el museo a profesionales. Últimamente se ha puesto muy de moda organizar visitas con actividades para niños, talleres especiales… en nuestra agenda recogemos algunas de estas propuestas que nos llegan, pero basta con preguntar por que es algo que empiezan a hacer todos los museos.
7. Y por supuesto, hay que explotar el potencial artístico y creativo de un niño. Por que lo hay. Y si no, pregúntale que por qué no a ordenado hoy el cuarto. Verás que cuento tan colosal se inventa (que si unos marcianos… que si se ha metido en un agujero del tiempo…). Facilítale material para pintar, proponle que escriba un cuento a partir de una frase que tu le digas (“Aquel soleado día iba a cambiar la historial del Reino de Zenda…”, “Juan no podía creer lo que estaba viendo, allí, al lado de su cama, había…”, “Caer en paracaídas sin saber a donde vas es una sensación muy rara. Sonia se estaba dando cuenta en ese momento. El avión se había averiado y tuvo que saltar sin mirar antes en el mapa por dónde iban. Pensó que…”
APRENDER NUEVOS DEPORTES O AVENTURAS
Descargar adrenalina es una buena forma de quedarse uno tranquilito. “Mens sana in corpore sano”, decían antes. Hay un montón de actividades a las que decimos no sin haberlas probado. ¿Por qué no hacer por lo menos una vez…
8. Hípica (animales y equilibrio, naturaleza y psicomotricidad, todo en una actividad)
9. Tiro con arco (en sitios especializados, hay grupos para niños)
10. Tenis (pertenece a una serie de deportes muy completos que no suelen poder practicarse en el colegio y que, sin embargo, merecen mucho la pena)
11. Voleibol, badmintón (estos deportes tienen la ventaja de que se pueden jugar a ellos en cualquier sitio. En la montaña con una cuerda entre dos árboles ya tenemos la pista. En la playa bastará con marcar los límites del campo sobre la arena)
12. Senderismo… o por la llamarlo con propiedad: andar. Andar como deporte está muy bien siempre y cuando el niño tenga una edad apropiada al paseo y el paseo tenga un interés apropiado (nada de hacer senderismo en nuestro barrio… hay que irse a la montaña, hay que buscar buenos paisajes)
EDUCAR EN VALORES
Hay que reconocerlo: los adultos vivimos mucho de la palabra. Tenemos más experiencias, más recuerdos, más enseñanzas… y por eso las hablamos mucho. Pero el niño es un ser sin pasado ni nada de todo eso. Él se forma a base de experiencias de hoy, de vivir hoy cosas que le hagan sentir. Por eso, para educar en valores, algo muy bonito y con lo que todos estamos muy de acuerdo, pues no funcionan los discursos y las palabras que enseñan lo que es ser bueno. Para enseñarles a ser bueno, hay que llevar a la práctica nuestras ideas. No podemos enseñarles a ser solidarios si todo lo que hacemos es ir del trabajo a casa y al revés. ¿Quieres enseñarle a ser solidario? Busca experiencias que le hagan vivir eso. Puedes por ejemplo:
13. Intentar reciclar con él algo. Transformar algo que vayáis a tirar en un nuevo mueble, o algo que fuerais a comprar.
14. Organizar una recogida de libros y trastos viejos para mandarlos a niños necesitados. Es habitual que nos enteremos de campañas de este tipo, pero por desgracia esas campañas no cuentan con un pelotón de niños para ir por el barrio casa por casa intentando conseguir su objetivo. Es un buen momento para proponerle hacer algo de verdad en este sentido.
15. ¿Quieres que esté abierto a la gente que viene de otros países? ¿Qué sea sensible a la situación de los demás? Pues puedes por ejemplo animarle a que se escriba con un niño de otro país.
16. Aun mejor: puedes proponerte un intercambio intercultural. La ONG AFS-Intercultura lleva 50 años gestionando el intercambio de adolescentes de entre 15 y 18 años. Puedes acoger a un niño extranjero nada más, o puedes plantearte un intercambio con su familia. En su web española o internacional encontrarás más datos al respecto. Merece la pena.
GRANDES ESPECTÁCULOS
Una regla sagrada con los niños es que hay que esforzarse por darles variedad. Están en edad de descubrir las cosas del mundo, y el mundo es muy muy grande y amplio. Si, por ejemplo, lo único que hacemos con él es ir a la playa, al final pensará que eso es todo lo que se puede hacer, ir a la playa, y como de todo llega un momento en que nos cansamos, pues fíjate: el mundo se le ha quedado reducido a una sola cosa y encima ya ha llegado al aburrimiento con ella.
La rutina envejece, a los niños y a los grandes. En esto como en todo, procura enseñarles a los niños muchas cosas para que no se aburran con facilidad, para que siempre tengan recursos. Por ejemplo, ¿le has llevado alguna vez…
17. a la ópera.
18. a ver un partido de baloncesto o de futbol
19. a un concierto
20. a ver una exhibición de gimnasia rítmica, o patinaje, o equilibrismo
ADOLESCENTES: OTRA HISTORIA
Hay veces en que la cosa nos lleva a tratarnos con nuestro hijo adolescente como si lo hiciéramos con un extraño, un extranjero. Al fin y al cabo… ¿qué persona de nuestro entorno quiere llevar tatuajes? ¿Quién de nuestra edad lleva el pelo largo? Y sin embargo, saber llevarse bien con un adolescente es una muestra de que no estamos “pasados”, de que no pertenecemos a una generación pasada, de que aun tenemos energías y reflejos como para entendernos con cualquier persona, tenga la edad que tenga.
¿Qué le puede mover a un hijo adolescente? Las ganas de probar cosas nuevas. Y si son arriesgadas, mejor. Pues entonces podemos buscar deportes de aventura. Arriesgarnos los dos (o tres) a iniciarnos en la espeleología, en el parapente, en el senderismo. Si os parece demasiado para vosotros, podéis igualmente buscarle este tipo de actividades allá donde estéis. ¡Ah! Una idea: muchos padres se han atrevido a hacer rutas como el Camino de Santiago junto a sus hijos.
Cosas nuevas. ¿Por qué no marcharnos juntos de viaje a un país extranjero? Hay familias que acaban forjando con ello una tradición, y juntos se marchan cada año a otro país. Eso de estar siempre veraneando en el mismo sitio puede acabar convirtiéndose en los oídos de un chico joven en una balada que le dice todo el tiempo “búscate otro plan, búscate otro plan”.
Cosas nuevas. E independencia. Hay madres que se apuntan a sacarse el carnet de conducir con su hijo. O que lo inscriben junto a un primo. Puedes preguntarle si hay algún tipo de curso que le gustaría hacer este verano (suele haber bastantes de fotografía y cosas por el estilo).
La clave, como siempre, está en saber las cosas que él ahora mismo busca (por sus gustos y por su edad) y encontrarle caminos en consecuencia, caminos por los que también podamos ir nosotros. Como ya dijimos, ahí se plantea una negociación entre lo que a él le pide el cuerpo y lo que nos pide a nosotros. Deberemos poner en cada lado de la balanza el hacer lo que nosotros queremos o actuar según lo que él quiere ahora.
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